miércoles, 27 de enero de 2010
Laurent Garnier - The man with the red face.
Despertar.
Dormir es de débiles. Dormir es de débiles. Dormir es necesario... a veces. Por muy fuerte que seas, siempre hay algo o alguien que hace que te despojes de todo lo que eras y entres en modo stand-by un tiempo, que tu tú se duerma sin que a penas te des cuenta de has caido en las turbias redes de un mal sueño del que no podrás salir hasta que algo te despierte.
Hasta que algo te despierte. Hasta que algo encaje perfectamente en el hueco que había dejado tu perdido sentido de la vida y te vuelva a poner en marcha con tantísima energía que te pareza inconcebible el hecho de volverte a dormir jamás.
Es fácil, es mucho más sencillo de lo que hayas podido pensar nunca, no puedes acelerarlo, pero puedes ser paciente. Y si eres lo suficientemente paciente para no caer en el sueño eterno, serás lo suficientemente rápido para captarlo en el momento justo. Puede ocurrir en una décima de segundo, en la calle, en la ducha, mientras lees. Todo vale. Cualquier cosa. Cualquiera. Cualquiera que despierte en ti algún tipo de sentimiento que te ponga en conexión con tu yo dormido y te haga mirarle a los ojos fija y firmemente, sin temor, sin trapujos, símplemente observándole por última vez y despidiéndole con una sonrisilla... o con un corte de mangas.
Ahora vuelves a estar despierto. AHORA es el momento de coger las riendas de lo que sea que te hubieras estado perdiendo hasta que tu algo particular encajó extrasensorialmente tu desencajada mente y te devolvió el contacto con la realidad que está en tus manos crear en este preciso momento.
Escoge, crea, reconstruye, derruye, vuela. Pero no te olvides de sentir, es todo lo que tienes.
Hoy voy a dormir de puta madre. Y mañana despertaré aún mejor.
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